Prat FP | Cicles Formatius a Barcelona

Cuando alguien se matricula en el CFGS de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma (DAM) en PratFP, lo primero que descubre es que aquí no se aprende solo a programar: se aprende a crear aplicaciones completas que pueden ser utilizadas en ordenadores, móviles y entornos online. Nuestro objetivo es que cada estudiante viva el proceso de crear apps con DAM como lo haría un profesional en una empresa tecnológica.

El camino comienza con algo sencillo pero esencial: identificar una necesidad. Planteamos a los alumnos un reto real, como crear una aplicación que organice el tiempo de estudio, que gestione pedidos de un pequeño negocio o que ayude a controlar hábitos saludables.

Aquí no se abre el ordenador de inmediato: primero se piensa la solución. Los alumnos aprenden a analizar qué quiere el usuario, qué problema resuelve la aplicación y qué funciones serán imprescindibles. Este primer paso entrena la mirada crítica y el enfoque práctico que exige el sector.

Diseñar antes de programar: Una vez definida la idea, pasamos a la fase de diseño de la interfaz. En PratFP trabajamos con metodologías de UX/UI para que los estudiantes aprendan que una aplicación no solo debe funcionar bien, sino también ser intuitiva y agradable de usar.

Con herramientas como JavaFX, Visual Studio o Netbeans, los alumnos esbozan pantallas, botones, menús y flujos de navegación. En esta fase, la creatividad se mezcla con la técnica: se crean prototipos que luego se validan con compañeros y profesores para comprobar que realmente cumplen el objetivo.

Ninguna aplicación funciona sin un “cerebro” que organice la información. Por eso, los alumnos trabajan desde el principio con bases de datos como MongoDB, MariaDB o Cassandra, aprendiendo a estructurar datos, diseñar tablas y optimizar consultas.

Aquí entendemos la importancia de la arquitectura: ¿dónde se guardan los datos?, ¿cómo se protegen?, ¿qué ocurre si la app crece en usuarios? Este razonamiento prepara al alumno para pensar en grande, con la misma lógica que utilizan las startups tecnológicas o las grandes empresas de software.

Una vez definido el diseño y la base de datos, llega el momento más esperado: programar la aplicación. En esta etapa, los estudiantes utilizan lenguajes y entornos como Java, Kotlin o C#, según el tipo de app. Cada línea de código se escribe con un objetivo: dar vida a la lógica de la aplicación. Los alumnos aprenden a trabajar con funciones, clases y objetos, a depurar errores y a aplicar buenas prácticas de programación que aseguren que la app sea escalable y fácil de mantener.

Crear una app no termina en “que funcione”. En PratFP enseñamos que lo importante es que funcione bien y de forma segura. Por eso, cada proyecto incluye fases de pruebas y testing: se detectan errores, se prueban diferentes casos y se evalúa la experiencia del usuario.

Este proceso ayuda a que los estudiantes comprendan que un buen desarrollador no teme equivocarse: entiende el error como parte natural del aprendizaje.

Una vez la aplicación está en funcionamiento, los alumnos aprenden a integrarla con otros sistemas. Esto significa trabajar con APIs, servicios web o incluso entornos de IoT con herramientas como Cisco Packet Tracer. De esta manera, el proyecto no se queda en un ejercicio académico, sino que refleja lo que ocurre en las empresas cuando un software debe “conectarse” con otros.

En PratFP creemos que nadie crea una app en solitario. Por eso, aplicamos metodologías de trabajo en equipo, similares a las que se utilizan en empresas tecnológicas: reparto de roles, planificación con metodologías ágiles y comunicación constante.

Los proyectos intermodulares permiten que cada estudiante aporte desde su especialidad —ya sea programación, bases de datos, diseño o gestión— y que juntos construyan una aplicación que podría usarse en el mundo real.

Todo este proceso culmina en la formación dual, donde los estudiantes llevan sus conocimientos y dispone de una red de prácticas con más de 200 empresas colaboradoras. Allí, se enfrentan a proyectos reales, en los que deben aplicar lo aprendido para resolver necesidades de clientes, usuarios y equipos profesionales. Esta experiencia convierte a los alumnos en auténticos desarrolladores antes incluso de terminar el ciclo.

El resultado de todo este recorrido es que, al terminar el CFGS DAM en PratFP, los estudiantes no solo saben programar: han vivido el proceso completo de crear una aplicación, desde la idea inicial hasta la puesta en marcha, pasando por diseño, bases de datos, programación, pruebas y despliegue. Este método práctico, basado en proyectos y acompañado de profesorado experto en activo, asegura que cada alumno salga con la confianza de haber desarrollado apps funcionales y con la capacidad de incorporarse al mundo laboral desde el primer día.

< Volver al listado

Últimas noticias

WhatsApp
Trucar